La vida es tan calmada a veces, tan hermosa, tan triste. Mi oasis me da todo eso, es lo mas hermoso que conozco, y no es un lugar, es el sentimiento que se produce con el sonido triste de un acústico mezclándose con los pensamientos cuando miras el cielo sentado en tu ventana, en ese momento cuando la cuidad esta dormida, en ese momento cuando las estrellas están mirándote y tu ellas, te hace sentir tan pequeño, tan triste, pero es tan hermoso ese momento, tan indescriptible, solo hay que vivirlo para saber lo tranquilizante, hermoso y triste que se vuelve todo a tu alrededor, sientes que solo estas tu en el mundo, que todo acabara pronto, te sientes tan cansado, tal vez hasta una lágrima sin sentido podría salir y resbalar por tu mejilla hasta caer al suelo y desaparecer. La mente se llena de recuerdos felices que se opacan por la triste melodía, los recuerdos te envuelven hasta no saber diferenciar cual es la realidad, se quedan impregnados de esa tristeza y ya no sabes si aquellos recuerdos llegaran a ser felices otra vez. Las estrellas siguen ahí, te escuchan y tu les cuentas hasta que ya no las puedes seguir mirándolas, por que solo basta con los recuerdos, en ese momento en que tus ojos se sierran no existe una realidad, estas en un mundo que no es el real pero tampoco es el de los sueños, creo que no tiene nombre, solo es un nuevo mundo, el tiempo pasa, y la melodía no deja de seguirme, es como un estigma que es acogido por mis recuerdos…Luego de un rato, solo queda el sonido del silencio junto con el del viento que golpea en mis oídos, una mano inerte y una noche vacía flota en el aire, solamente queda volver, la luz ya casi se asoma y es hora de volver al mundo real, para seguir la vida que todos los días nos deja recuerdos, que son los que nos hace sentir que existíamos, que existimos, que estamos vivos y nos hace recordar a todas aquellas personas con las cuales creaste esos preciosos recuerdos, que tal vez no vuelvas a crear nunca mas.